Los cerca de 3.000 'buscas' que explotaron en Líbano y Siria cuando eran utilizados por el grupo armado Hizbulá habían sido fabricados en Taiwán, por la empresa de ese país Gold Apollo.
Así lo afirma el diario 'New York Times', que añade que cada uno de los dispositivos fue manipulado (presumiblemente por Israel) y le fue colocada una carga explosiva junto a la batería.
Tanto Hizbulá como el Gobierno de Líbano han culpado al Estado judío de la acción.
Israel y Hizbulá viven una sucesión continua de hostilidades desde que hace un año estalló la guerra de Gaza.
